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Reforzando la seguridad de datos frente a la IA

La seguridad de datos en la IA protege la información que entra, se procesa y sale de un sistema de inteligencia artificial, desde los datos de entrenamiento hasta lo que escribes en un chat. Nunca pegues datos confidenciales, contraseñas ni información de clientes en herramientas de IA públicas sin saber cómo se tratan esos datos. Con las medidas adecuadas puedes usar la IA a diario sin exponer datos personales ni comprometer la privacidad de tu empresa.

Lo que vas a sacar de aquí

  • La seguridad de datos en IA protege la información que entra, se procesa y sale de un sistema de IA, desde los datos de entrenamiento hasta las indicaciones que escribes en un chat.
  • Nunca debes pegar datos confidenciales como contraseñas, información de clientes o datos personales sin consentimiento en herramientas de IA públicas.
  • Los principales riesgos de seguridad incluyen el envenenamiento de datos, las fugas de información y la IA en la sombra, es decir, aplicaciones de IA usadas sin autorización.
  • Las mejores prácticas combinan cifrado, control de acceso, cumplimiento del RGPD y una política clara sobre qué datos se pueden subir a la IA.
  • Con las herramientas de IA adecuadas es posible combinar productividad con un tratamiento responsable de los datos personales.

Cada vez que un empleado pega un informe en un chat de IA gratuito, está tomando una decisión de seguridad sin saberlo. La seguridad de datos en la IA no es un tema técnico reservado a los equipos de informática. Afecta a cualquier profesional que use ChatGPT, Microsoft Copilot u otra herramienta de IA para redactar, analizar o resumir. Según IBM, el coste medio global de una filtración de datos alcanzó los 4,88 millones de dólares en 2024, su cifra más alta hasta la fecha. En este artículo verás qué datos no deberías compartir nunca, qué riesgos reales existen y cómo proteger tanto los datos como los modelos de IA sin perder productividad.

¿Qué es la seguridad de datos en la IA y por qué importa?

La seguridad de datos en la IA es el conjunto de prácticas que protege la información utilizada por un sistema de inteligencia artificial en todo su ciclo de vida. Cubre los datos de entrenamiento, las indicaciones que introduces, las respuestas que genera el modelo de IA y el almacenamiento de todo ello. Su objetivo es proteger la privacidad de los datos y evitar que los datos personales o confidenciales terminen expuestos. Consulta también este artículo sobre inteligencia artificial ciberseguridad.

La protección de datos existe desde los primeros sistemas informáticos. Lo que añade la tecnología de IA son puntos de entrada y salida que antes no existían. Un chat de IA recibe información, la procesa y devuelve una respuesta que puede contener fragmentos de datos sensibles si el sistema no está bien diseñado. Garantizar la privacidad de la información en estas condiciones exige controles que van más allá de los perímetros tradicionales.

Esta protección importa a tres perfiles concretos:

  • Profesionales individuales que usan herramientas de IA para tareas diarias y manejan datos de clientes o proyectos.
  • Equipos y áreas que integran servicios de IA en sus flujos de trabajo sin una política clara.
  • Empresas y organizaciones que responden legalmente por el tratamiento de datos personales de terceros.

Según Microsoft, en su marco de seguridad de IA (2024), la seguridad de la IA combina la protección de los sistemas de inteligencia artificial con el uso de la IA para reforzar la ciberseguridad. Son dos caras de la misma moneda, y confundirlas lleva a controles incompletos. Aquí nos centramos en la primera: cómo proteger los datos que tu IA utiliza.

En qué se diferencia la seguridad de datos en IA de la seguridad tradicional

La diferencia principal está en la superficie de ataque. La protección de datos tradicional defiende bases de datos, servidores y ficheros con un perímetro relativamente definido. La seguridad de los sistemas de IA amplía ese perímetro porque los datos utilizados para entrenar un modelo y las indicaciones que escribes cada día también forman parte del sistema.

En un sistema clásico, un atacante buscaba entrar en una base de datos. Con la IA, puede intentar contaminar el conjunto de datos de entrenamiento, extraer información memorizada por el modelo o manipular las respuestas mediante indicaciones diseñadas para ello. El conjunto de datos y el propio modelo de IA se convierten en activos que hay que proteger con el mismo rigor que una base de datos.

Por eso la seguridad en la IA exige controles adicionales: saber qué datos usados para entrenar el modelo estuvieron expuestos, quién accede a las indicaciones y cómo se almacenan las respuestas. Los algoritmos de IA aprenden de grandes cantidades de datos, y cualquier debilidad en esa cadena de aprendizaje automático puede convertirse en una amenaza de seguridad difícil de detectar a posteriori.

Qué datos sensibles y confidenciales no compartir con la IA

No debes pegar en herramientas de IA públicas ningún dato sensible, confidencial o personal que no puedas asumir que quedará fuera de tu control. Si dudas, no lo subas. Esta es la regla más importante y la que evita la mayoría de los incidentes. La sensibilidad de los datos determina el nivel de protección que necesitas aplicar antes de interactuar con cualquier sistema de IA.

Estos son los datos que nunca deberías introducir en un chat de IA sin garantías contractuales:

  • Contraseñas, claves de acceso y tokens de autenticación.
  • Datos personales de clientes, empleados o pacientes sin consentimiento.
  • Datos financieros no publicados, como cuentas o previsiones internas.
  • Código propietario, contratos y documentación estratégica.
  • Información clasificada o sujeta a acuerdos de confidencialidad.
  • Datos de salud, biométricos o cualquier categoría especial protegida.

Un ejemplo real ilustra el riesgo. En 2023, ingenieros de Samsung filtraron código fuente confidencial y notas de reuniones internas al pegarlo en ChatGPT para depurar errores, según informó Bloomberg. Esa información salió del entorno controlado de la empresa y pasó a un servicio externo cuyo tratamiento de datos no estaba pactado por contrato. La empresa perdió el control sobre la confidencialidad de los datos y asumió riesgos legales y reputacionales que podrían haberse evitado con una política de uso claro.

La solución no es prohibir la IA. Es distinguir entre versiones de consumo,donde los datos pueden usarse para mejorar el modelo según las condiciones del servicio, y planes empresariales con controles de datos, donde el tratamiento está delimitado por contrato.

Principales riesgos de seguridad y amenazas en sistemas de IA

¿La IA filtra datos? Puede hacerlo si no se controla. Un sistema mal configurado puede devolver información sensible que memorizó durante el entrenamiento, o dar lugar a la exposición de datos confidenciales introducidos por otros usuarios. La filtración rara vez es intencionada, pero el impacto es el mismo: los datos en la IA quedan comprometidos y la organización pierde el control sobre ellos.

Los peligros van más allá de la fuga puntual. Estas son las amenazas de seguridad más relevantes para los datos en entornos de IA:

  • Fugas de información a través de indicaciones que contienen datos sensibles.
  • Envenenamiento de datos durante el entrenamiento del modelo.
  • Ingeniería inversa para extraer datos de entrenamiento del modelo.
  • IA en la sombra, con aplicaciones de IA usadas sin autorización.
  • Acceso excesivo de agentes o copilotos a datos que no deberían ver.
  • Sesgo en decisiones automatizadas por conjuntos de datos defectuosos.

Según el análisis de SentinelOne sobre seguridad de datos en IA (2024), los agentes autónomos cambian el panorama porque pueden acceder a datos de múltiples fuentes y encadenar acciones sin supervisión directa. Esto multiplica los riesgos para los datos si los permisos no están bien definidos. La pregunta clave para tu equipo de seguridad es sencilla: ¿sabemos a qué datos puede acceder cada sistema de IA que opera en el entorno?

Antes de adoptar cualquier servicio de IA, conviene mapear qué modelos, agentes y herramientas de terceros operan en tu entorno. No puedes proteger lo que no sabes que existe. Gartner estimaba en 2024 que el 41 % de los empleados usaba herramientas de IA sin conocimiento de sus departamentos de TI, lo que convierte la visibilidad en el primer problema a resolver.

Envenenamiento de datos e ingeniería inversa de modelos de IA

El envenenamiento de datos consiste en contaminar el conjunto de datos con el que se entrena un modelo para alterar su comportamiento. Un atacante introduce ejemplos manipulados para que los algoritmos de IA aprendan patrones incorrectos o incluyan puertas traseras. Cuando los conjuntos de datos de entrenamiento son grandes y provienen de múltiples fuentes, detectar esta contaminación resulta especialmente difícil.

La diferencia con los ataques clásicos ayuda a entender la amenaza:

  • Ataque clásico: el atacante manipula directamente una base de datos ya construida para alterar registros concretos.
  • Ataque con IA: el atacante contamina los conjuntos de datos usados para entrenar modelos de IA, de modo que aprenden de forma sesgada desde el origen y arrastran el problema a todas sus respuestas.

La ingeniería inversa es la otra cara. Mediante consultas repetidas y diseñadas con precisión, un atacante puede reconstruir parte de los datos de entrenamiento de IA o deducir cómo funciona el modelo. Si el modelo memorizó datos personales, extraerlos supone una brecha de privacidad directa. Proteger los modelos de IA frente a este tipo de ataque requiere limitar la cantidad de datos personales que entran en el proceso de entrenamiento y aplicar técnicas de privacidad diferencial cuando sea posible.

IA en la sombra: aplicaciones de IA no autorizadas

La IA en la sombra es el uso de aplicaciones de IA sin la aprobación del área de tecnología o seguridad. Ocurre cuando profesionales adoptan herramientas por su cuenta para trabajar más rápido, sin evaluar cómo tratan los datos.

El ejemplo típico: un analista sube un informe con datos financieros a una aplicación de IA gratuita para que lo resuma antes de una reunión. La herramienta no ha pasado ningún control, el tratamiento de los datos es desconocido y la empresa ni siquiera sabe que esa información ha salido. Cada empleado se convierte en un punto ciego para la organización y para su equipo de seguridad.

Detectar la IA en la sombra es el primer paso. Ofrecer alternativas aprobadas y fáciles de usar es lo que reduce el riesgo de forma sostenida, porque las prohibiciones sin alternativa solo desplazan el problema.

Cómo proteger los datos y modelos de IA: mejores prácticas

Proteger los datos que utiliza la IA y proteger los sistemas de IA de tu organización requiere combinar controles técnicos y organizativos. No hay una única medida suficiente: la seguridad se construye por capas, desde quién accede a los datos hasta cómo se cifran y qué política regula lo que se puede subir. Las mejores prácticas en seguridad de IA reconocen que los datos y modelos son activos críticos que deben gestionarse con el mismo rigor que cualquier otro activo de información.

Este es un flujo de trabajo práctico para mejorar la seguridad de forma progresiva:

  1. Inventaría todos los sistemas de IA, agentes y herramientas de terceros de tu entorno.
  2. Clasifica los datos según su sensibilidad e impacto en el negocio mediante una clasificación de datos formal.
  3. Define permisos para saber quién y qué puede acceder a los datos de cada sistema.
  4. Cifra los datos en tránsito y en reposo.
  5. Minimiza la cantidad de datos que introduces en cualquier modelo.
  6. Revisa las indicaciones antes de enviarlas para detectar datos confidenciales.
  7. Monitoriza el acceso y registra el uso para mejorar la protección de forma continua.

Estas prácticas no requieren un equipo enorme. Un profesional que aplica la minimización de datos y revisa sus indicaciones ya elimina buena parte del riesgo cotidiano. Las organizaciones añaden encima control de acceso centralizado y cifrado gestionado, dos controles de seguridad que refuerzan la IA frente a amenazas externas e internas.

Si quieres dominar cómo proteger la información en estos entornos y aplicar la IA con criterio profesional, el Máster en Inteligencia Artificial de Founderz trabaja tanto el uso de herramientas como los controles de seguridad y privacidad que exige el mercado. Founderz cuenta con más de 700.000 alumnos y opera en colaboración con Microsoft para garantizar una formación alineada con los estándares del sector.

Control de acceso, cifrado y minimización de datos

El control de acceso responde a una pregunta esencial: ¿quién tiene acceso a los datos del sistema de IA? Aplica el principio de mínimo privilegio, de modo que cada persona, agente o copiloto solo pueda acceder a los datos que necesita para su tarea. Los controles de seguridad sobre el acceso a los datos son el primer cortafuegos frente a la exposición no intencionada.

El cifrado protege la información aunque alguien la intercepte. Necesitas cifrado en tránsito,mientras los datos viajan entre tu dispositivo y el servicio de IA, y cifrado en reposo,mientras se almacenan-. La criptografía convierte los datos en ilegibles para quien no tenga la clave y es una de las medidas de seguridad más eficaces para garantizar la seguridad de los datos confidenciales.

La minimización reduce los datos al mínimo necesario. En lugar de subir un documento entero con datos personales, sube solo el fragmento anonimizado que el modelo necesita. Menos datos expuestos equivale a menos superficie de riesgo. Esta lógica es especialmente importante cuando trabajas con grandes volúmenes de datos o grandes conjuntos de datos que pueden contener información personal mezclada con contenido operativo.

Cómo integrar la protección de datos en tu flujo de trabajo diario

La seguridad de los datos funciona cuando forma parte del trabajo, no cuando es un trámite aparte. El punto de partida es una política de empresa clara sobre qué se puede subir a la IA y qué no, escrita en un lenguaje que cualquier persona entienda sin necesidad de formación técnica. Esta política debe cubrir también los datos utilizados en flujos automatizados, no solo las interacciones manuales.

Tres hábitos concretos ayudan a proteger la privacidad sin frenar la productividad:

  • Revisa cada indicación antes de enviarla y elimina los datos confidenciales innecesarios. Por ejemplo, si necesitas resumir un contrato, pega solo las cláusulas relevantes sin nombres de partes ni fechas identificadoras.
  • Usa planes con controles de datos. ChatGPT Enterprise y Microsoft Copilot para M365 ofrecen versiones donde el tratamiento de los datos está delimitado por contrato y no se usan para entrenar el modelo general.
  • Forma a tu equipo en el uso responsable de la IA, porque la mayoría de los incidentes tienen su origen en el desconocimiento de las condiciones del servicio, no en la mala intención.

Cumplimiento, protección de datos personales y privacidad en la IA

El Reglamento General de Protección de Datos se aplica plenamente a la inteligencia artificial cuando esta trata datos personales. Ninguna ganancia de eficiencia justifica saltarse la ley de protección de datos. La seguridad y la privacidad de los datos son un derecho, no una opción.

El reglamento general de protección de datos, junto con la IA de la UE,el Reglamento de IA europeo-, plantea varias exigencias concretas para los sistemas de IA que realizan tratamiento de datos personales:

  • Base legal y consentimiento para tratar datos personales.
  • Principio de información, que permite al titular saber cómo se tratan sus datos.
  • Limitación de la finalidad, para no usar los datos más allá de lo declarado.
  • Derecho a explicación en decisiones automatizadas que afecten a la persona.

Un caso práctico ilustra cómo se aplica esto: imagina que una empresa despliega un chatbot de atención al cliente que trata datos de salud para derivar consultas médicas. Bajo el RGPD, ese chatbot necesita base legal explícita para tratar datos de categoría especial, debe informar al usuario de forma clara antes de procesar cualquier dato y debe poder explicar,o al menos documentar, la lógica que llevó a una derivación concreta. Si el modelo no puede ofrecer esa trazabilidad, el responsable del tratamiento asume el riesgo de una infracción sancionable.

El sesgo agrava el problema. Si una IA discrimina a un usuario en una decisión automatizada,por ejemplo, denegando un crédito por un patrón sesgado en los datos de entrenamiento, el responsable del tratamiento debe poder revisar y corregir esa decisión. Combinar el desarrollo de la IA con un tratamiento responsable de los datos personales requiere gobernanza, supervisión y transparencia desde el diseño del sistema, no como capa añadida al final. La protección de los datos debe integrarse en la arquitectura del sistema de IA desde su origen, un principio que la normativa europea denomina privacidad desde el diseño.

Herramientas de IA y coste: opciones para reforzar la protección de datos

No todas las herramientas de IA tratan los datos igual. La diferencia decisiva está entre las versiones gratuitas de consumo,pensadas para uso personal, y los planes empresariales con controles de datos, diseñados para organizaciones que responden por la información de terceros. Elegir bien entre los distintos servicios de IA disponibles es en sí misma una decisión de seguridad de datos.

En las versiones de consumo, los datos que introduces pueden usarse para mejorar el modelo, según las condiciones de cada servicio. En los planes empresariales, el tratamiento de datos suele estar acotado por contrato, con cifrado, control de acceso y compromisos de no entrenamiento con tus datos. Esa diferencia define si una herramienta garantiza la seguridad de la información de tu empresa o la deja expuesta.

Tanto ChatGPT como Microsoft Copilot ofrecen niveles empresariales con controles más estrictos que sus versiones básicas. Elegir el nivel correcto es una decisión de seguridad, no solo de coste. Los resultados de la IA que obtienes también mejoran cuando trabajas sobre datos limpios y bien gestionados, lo que refuerza el argumento de negocio para invertir en protección.

Tabla comparativa: versión gratuita vs. plan empresarial

Herramienta / plan Tratamiento de datos Control de acceso Coste
ChatGPT versión gratuita Datos pueden usarse para entrenar el modelo Limitado, cuenta individual Gratuito
ChatGPT plan empresarial Datos no usados para entrenar, según contrato Gestión centralizada y roles De pago
Microsoft Copilot en M365 Datos dentro del entorno de la organización Integrado con permisos de M365 Incluido según licencia

Nota: las condiciones de tratamiento de datos y los planes cambian con frecuencia. Verifica siempre la versión vigente antes de subir cualquier información sensible. Las versiones gratuitas ofrecen menos garantías sobre privacidad y no son adecuadas para datos confidenciales de la empresa.

Dónde el criterio humano sigue siendo necesario en la seguridad de la IA

¿Es confiable la información generada por la IA? No siempre. La IA puede producir respuestas plausibles pero incorrectas, arrastrar sesgos de sus datos de entrenamiento o inventar datos. Por eso la supervisión humana no es opcional. En los desafíos de seguridad más complejos, como los que implican modelos extensos de lenguaje operando de forma autónoma, el criterio humano sigue siendo el último control relevante.

Esa supervisión es especialmente necesaria en tres situaciones:

  • Decisiones automatizadas que afectan a personas, donde un sesgo puede causar discriminación.
  • Verificación de hechos en respuestas que se usarán para decidir o publicar.
  • Tratamiento de datos sensibles, donde la confidencialidad exige revisión antes de compartir cualquier salida del modelo.

La confianza en la IA se gana verificando sus resultados, no delegando sin revisión. Ninguna herramienta sustituye el juicio de un profesional que conoce el contexto, entiende las implicaciones legales y sabe cuándo una respuesta no encaja con la realidad del caso. La seguridad de la IA basada en los datos es tan robusta como los procesos humanos que la supervisan.

Preguntas frecuentes sobre seguridad de datos en IA

¿Qué datos no se deben compartir con la IA?
No compartas contraseñas, datos personales de clientes o empleados, datos financieros no publicados, código propietario, contratos ni información clasificada en herramientas de IA públicas. Estos datos pueden quedar fuera de tu control si el servicio los conserva o los usa para entrenar su modelo. Si necesitas trabajar con información de este tipo, usa planes empresariales con controles de datos delimitados por contrato.

¿La IA filtra datos?
Puede hacerlo si no se controla. Un sistema mal configurado puede devolver información sensible memorizada durante el entrenamiento o exponer datos introducidos por otros usuarios. La mayoría de las fugas nacen de subir datos confidenciales a herramientas sin garantías contractuales. Con cifrado, control de acceso y planes empresariales, el riesgo de filtración se reduce de forma significativa.

¿Es seguro usar IA con datos de la empresa?
Sí, si eliges la herramienta adecuada y aplicas controles. Usar la versión gratuita de consumo con datos de la empresa es arriesgado, porque el tratamiento de los datos no está delimitado. Los planes empresariales de ChatGPT o Microsoft Copilot ofrecen cifrado, control de acceso y compromisos de no entrenar con tus datos. La seguridad depende del plan elegido, de la política interna y de la formación del equipo.

¿Cuáles son los mayores riesgos para la seguridad de los datos en la IA?
Los mayores riesgos son las fugas de información a través de indicaciones, el envenenamiento de datos durante el entrenamiento, la ingeniería inversa para extraer datos del modelo, la IA en la sombra y el acceso excesivo de agentes a datos sensibles. El sesgo en decisiones automatizadas es otro riesgo relevante. Mapear qué sistemas de IA operan en tu entorno es el primer paso para abordar los riesgos de la IA por orden de impacto.

¿Qué es la IA en la sombra?
Es el uso de aplicaciones de IA sin la aprobación del área de tecnología o seguridad. Ocurre cuando profesionales adoptan herramientas por su cuenta y suben datos a servicios que no han pasado ningún control. La empresa pierde visibilidad sobre qué información sale y cómo se trata. Ofrecer alternativas aprobadas y fáciles de usar reduce este problema mejor que prohibir sin proporcionar sustitutos.

¿Es confiable la información generada por la IA?
No siempre. La IA puede generar respuestas plausibles pero incorrectas, arrastrar sesgos de sus datos de entrenamiento o inventar información. Funciona bien como apoyo, no como fuente única de verdad. Antes de usar una respuesta para decidir o publicar, verifica los hechos. La supervisión humana es necesaria, sobre todo en decisiones que afectan a personas o que implican datos sensibles.

Pau Garcia-Milà

Cofounder & Co-CEO

Conoce a Pau Garcia-Milà, emprendedor desde los 17 años, divulgador de innovación en redes sociales y cofundador y co-CEO de Founderz. Con una amplia trayectoria en el ámbito tecnológico, Pau trabaja para inspirar a miles de personas y transformar la educación, adaptándola a los desafíos del presente y del futuro.