IA en Marcha: cuando llevamos la IA a quienes nunca pensaron en utilizarla.
Una serie sobre pequeños negocios con grandes historias. Protagonizada por Pau Garcia-Milà y desarrollado junto a Microsoft.
Las ONGs y fundaciones con equipos de dos a diez personas pueden reducir el tiempo dedicado a tareas administrativas recurrentes —redacción de correos, resúmenes de informes, respuestas a voluntarios— utilizando herramientas de IA generativa como ChatGPT o Microsoft Copilot. Según un informe de Nonprofit Tech for Good (2024), el 37 % de las organizaciones sin ánimo de lucro que adoptaron IA reportaron ahorros de tiempo superiores a cinco horas semanales por persona. Este artículo recorre, área por área, dónde aplicar esa tecnología y cómo hacerlo de forma progresiva y responsable.
Muchas ONGs viven la misma tensión: equipos pequeños, mil tareas administrativas y poco tiempo para lo que de verdad importa. La inteligencia artificial redacta borradores de correos a donantes, resume informes largos y prepara memorias en minutos. El trabajo repetitivo se automatiza y el criterio profesional sigue siendo tuyo. Vamos a ver, área por área, dónde la IA produce resultados concretos y cómo incorporarla sin comprometer los valores de tu entidad.
La inteligencia artificial aplicada al tercer sector es el uso de herramientas capaces de generar texto, analizar datos y automatizar tareas para que las entidades sociales ganen tiempo y eficiencia. La tecnología está disponible para cualquier ONG desde el primer día, sin inversión técnica inicial.
El uso de la inteligencia artificial para ONGs sirve a un abanico amplio de organizaciones: fundaciones, asociaciones, entidades de acción social, plataformas de voluntariado y cooperativas de la economía social. Todas comparten un reto común: hacer más con menos recursos, sin perder de vista el propósito social.
La IA encaja bien en estas organizaciones porque automatiza lo repetitivo. Redactar el boletín mensual, contestar correos frecuentes, ordenar una base de datos de donantes o preparar un informe de resultados son tareas que consumen horas cada semana. La inteligencia artificial las acelera y deja el criterio humano para lo que importa: decidir la estrategia, cuidar la relación con los donantes y proteger a los beneficiarios.
La IA en una ONG trabaja con la información que ya genera tu organización cada día. Cuanto más ordenada esté esa gestión de datos, mejores serán los resultados.
Estos son los inputs habituales que puedes aprovechar:
El análisis de datos es clave: una estrategia basada en datos permite a la IA detectar patrones en el comportamiento de tus donantes que a simple vista pasarían desapercibidos. Trabaja siempre con información tratada de forma responsable, sobre todo cuando incluye datos personales.

Los casos de uso de IA para ONGs se agrupan por áreas de trabajo, y en cada una la inteligencia artificial ayuda a optimizar y automatizar procesos concretos. La clave está en identificar dónde recuperas más tiempo y recursos, no en aplicar IA a todo.
Un ejemplo lo ilustra bien. Una fundación de tres personas que gestiona programas de inserción laboral dedicaba antes una tarde entera a redactar el boletín trimestral para 2.000 suscriptores. Con una herramienta de IA generativa, el primer borrador puede estar listo en minutos. El equipo revisa, ajusta el tono y publica. El tiempo recuperado se destina a acompañar a los beneficiarios de los proyectos sociales.
Estas son las áreas donde la IA produce resultados en el tercer sector:
| Área | Qué automatiza la IA | Beneficio para la organización |
|---|---|---|
| Captación de fondos | Segmentación de donantes y redacción de solicitudes | Campañas más personalizadas |
| Comunicación | Boletines, publicaciones y memorias | Menos horas de redacción |
| Atención | Respuestas a preguntas frecuentes | Beneficiarios atendidos antes |
| Gestión interna | Resúmenes de informes y actas | Reuniones mejor preparadas |
| Análisis de datos | Detección de patrones en donaciones | Mejor toma de decisiones |
La IA generativa puede asumir buena parte del tiempo que los equipos dedican a tareas de escritura y síntesis de información. Para una ONG con recursos limitados, ese margen se traduce en más horas para la misión, porque reduce la dependencia de procesos manuales que consumen la agenda semanal.
La IA mejora la captación y la fidelización de donantes porque permite personalizar cada mensaje según el perfil de quien colabora. En lugar de enviar un correo genérico, segmentas tu base y adaptas el tono a quien lleva años colaborando y a quien acaba de conocerte.
En el fundraising, la inteligencia artificial ayuda en tres tareas concretas:
Un donante que recibe un mensaje relevante se siente más cerca de tu causa, y eso refuerza la fidelización a largo plazo. Según Salesforce (State of the Connected Customer, 2023), el 73 % de los donantes espera que las organizaciones entiendan sus necesidades e intereses específicos, algo que la segmentación con IA facilita de forma escalable.
La IA generativa crea contenido original a partir de patrones aprendidos, y para una ONG eso significa producir textos sin depender de un equipo grande. ChatGPT es la herramienta más accesible para empezar, y su modelo se adapta bien a las necesidades específicas de cada entidad.
Con ChatGPT puedes redactar el primer borrador de boletines, publicaciones para redes sociales o la memoria anual. Le indicas el tono, el público y el objetivo, y devuelve un texto que después revisas. La IA tiende a acercar el resultado a lo que describes en el encargo, aunque el resultado puede variar y siempre requiere revisión editorial. La voz y los valores de tu organización los aportas tú.
Esta división del trabajo funciona bien porque la parte repetitiva de la escritura se resuelve rápido y el criterio editorial sigue en manos del equipo.
Los chatbots y asistentes virtuales atienden a beneficiarios y voluntarios respondiendo las preguntas más frecuentes de forma automática. Un asistente virtual puede resolver dudas sobre cómo hacerse voluntario, qué servicios ofrece la entidad o cómo colaborar económicamente. Los agentes de IA gestionan estas consultas a cualquier hora y derivan al equipo humano los casos que requieren atención personalizada. Así nadie se queda sin respuesta y el personal se concentra en lo que pide criterio y trato cercano.
Utilizar la IA en tu ONG no requiere un gran proyecto tecnológico. El error más común es querer automatizarlo todo de golpe. El acierto está en elegir una sola tarea y probar.
Sigue este flujo de trabajo para incorporar la IA de forma ordenada:
Este enfoque progresivo tiene una ventaja: el equipo gana confianza con cada paso. La automatización deja de ser una amenaza abstracta y se convierte en una ayuda concreta. Medir el tiempo recuperado te permite justificar internamente por qué merece la pena seguir invirtiendo en IA.
La inteligencia artificial también ayuda a mejorar la toma de decisiones estratégicas cuando analiza datos que antes nadie tenía tiempo de revisar. Un patrón en las bajas de socios o en las donaciones estacionales, por ejemplo, puede orientar la estrategia del año siguiente.

Las herramientas de inteligencia artificial para el tercer sector cubren distintos niveles técnicos y tipos de tarea. La elección depende de qué quieras automatizar y de con qué sistemas ya trabaja tu equipo.
Esta comparativa reúne las opciones más accesibles para empezar:
| Herramienta | Caso de uso principal | Tipo de tarea | Nivel técnico |
|---|---|---|---|
| ChatGPT | Redacción y análisis de texto | Contenidos, resúmenes, correos | Bajo |
| Microsoft Copilot | Integración con Office 365 | Documentos, hojas de cálculo, correo | Muy bajo |
| Herramientas de análisis de datos | Patrones en donaciones | Segmentación y reporting | Medio |
Las funcionalidades de estos modelos de IA cambian con frecuencia. Verifica los planes vigentes antes de decidir.
ChatGPT para ONGs es el punto de entrada más común porque no necesita instalación ni configuración. Copilot encaja bien si tu organización ya usa Microsoft 365, porque las herramientas de IA se integran directamente en los programas que el equipo conoce. Founderz colabora con Microsoft como Worldwide Training Partner, lo que facilita aprender a sacar partido a estas herramientas con enfoque práctico.
La mayoría de herramientas ofrecen una versión gratuita suficiente para empezar y validar si encajan en tu flujo de trabajo. Elegir la opción adecuada importa más que el presupuesto que le dediques.
Aquí tienes cómo elegir según el tamaño de tu organización:
Muchas entidades funcionan durante meses con versiones gratuitas antes de dar el salto a planes de pago.
Integrar la IA en el flujo de trabajo funciona cuando la adopción es progresiva y el equipo se forma a la vez que aplica. La IA permite que cada persona dedique más tiempo a lo que aporta criterio y trato cercano, mientras las tareas repetitivas se resuelven más rápido.
El riesgo de una adopción precipitada es perder el foco. Por eso conviene empezar por tareas de bajo riesgo, como redactar borradores internos, antes de abordar la comunicación con donantes o los datos de beneficiarios. Aplicada a la gestión de proyectos, la IA ayuda a preparar actas, seguimientos y evaluaciones sin robar horas a las personas.
Una asociación de voluntariado empezó automatizando las respuestas a preguntas frecuentes de nuevos voluntarios. Al ver que funcionaba, amplió el uso de la IA a la redacción de su boletín. En seis meses recuperó varias horas semanales que reinvirtió en acompañar mejor a las personas usuarias de sus programas. La misión no cambió. El equipo la atendió mejor.
Automatizar tareas repetitivas y mantener los valores no son objetivos contrapuestos. Las personas dirigen la herramienta y marcan el rumbo; la tecnología ejecuta lo repetitivo. Al final, el tiempo administrativo liberado vuelve a la causa.
La IA responsable es el uso de la inteligencia artificial con supervisión humana, respeto a la privacidad y atención a los posibles sesgos, especialmente cuando se trabaja con datos sensibles y poblaciones vulnerables. Para una ONG, esto no es un extra: es una obligación ética y legal.
Cuando trabajas con colectivos vulnerables, cada decisión de la IA debe pasar por una persona. Estos son los puntos que debes vigilar:
La confianza es el activo más valioso de una ONG. Por eso Founderz forma parte de una cátedra sobre uso responsable de la inteligencia artificial, un marco que ayuda a las organizaciones a aplicar la tecnología sin comprometer sus valores.
El Reglamento Europeo de IA (RIA), en vigor desde 2026 en sus obligaciones más exigentes, clasifica los sistemas de IA según su nivel de riesgo y fija obligaciones concretas para los usos que afectan a derechos de las personas. Para las entidades sociales, esto significa mayor exigencia cuando la IA trata datos de colectivos vulnerables: menores, personas en situación de exclusión, solicitantes de asilo o personas con discapacidad.
Junto con el Reglamento General de Protección de Datos, el RIA obliga a documentar cómo usas la IA, a vigilar el sesgo y a garantizar la privacidad. Las organizaciones que despliegan sistemas de IA en procesos de concesión de ayudas o evaluación de beneficiarios deben identificar si ese sistema entra en la categoría de alto riesgo y, en ese caso, cumplir con requisitos adicionales de transparencia y supervisión. Aplicar estos marcos desde el principio protege a tu organización y refuerza la confianza de donantes y beneficiarios.
Los casos más comunes son la captación de fondos, la comunicación con donantes y la atención a beneficiarios. La IA segmenta bases de datos, redacta boletines y solicitudes de subvención, y responde preguntas frecuentes mediante chatbots. También ayuda en el análisis de datos para detectar patrones en las donaciones. En todos estos casos, la inteligencia artificial automatiza tareas repetitivas y libera tiempo del equipo para el trabajo directo con personas.
ChatGPT se usa para redactar borradores de correos, boletines, publicaciones en redes sociales y memorias anuales. Le indicas el tono, el público y el objetivo, y devuelve un primer texto que después revisas y ajustas. También sirve para resumir documentos largos o preparar respuestas a preguntas habituales. La revisión antes de publicar es imprescindible para que el resultado refleje la voz y los valores de tu organización.
Aplica el Reglamento General de Protección de Datos y el Reglamento Europeo de IA en cada paso. No introduzcas datos personales de beneficiarios en herramientas sin garantías contractuales de privacidad, y anonimiza siempre que sea posible. Revisa los resultados para detectar posibles sesgos antes de actuar. La regla general es sencilla: la IA prepara el borrador, pero una persona con criterio decide y valida.
La parte humana cambia de sitio, no desaparece. La IA se encarga de lo repetitivo y el equipo se concentra en lo que pide empatía, criterio y contexto. Acompañar a beneficiarios, cuidar la relación con donantes y decidir la estrategia siguen siendo tareas humanas. La inteligencia artificial es una herramienta que dirige el equipo, no un sustituto del trato personal que define a una ONG.
Muchos fracasan por querer automatizarlo todo de golpe, sin objetivos claros ni formación del equipo. La IA se aplica a tareas mal definidas, no se mide el resultado y la gente se desanima. El enfoque que funciona es el contrario: empezar por una sola tarea repetitiva, probarla, medir el tiempo recuperado y ampliar de forma progresiva. La formación del equipo marca la diferencia entre un proyecto que cuaja y uno que se abandona.
Sí. Founderz ofrece el programa IA para ONGs y Fundaciones, con casos prácticos adaptados a la captación de fondos, la comunicación y la gestión responsable de datos. La formación tiene un enfoque aplicado: el equipo aprende usando la herramienta en su propio contexto, no estudiando teoría. Founderz cuenta con más de 700.000 alumnos y es Worldwide Training Partner de Microsoft.

Equipos pequeños, muchas tareas administrativas y poco tiempo para la misión: los casos de uso de IA para ONGs que has visto aquí tienen una dirección clara. Captación de fondos, comunicación y atención a beneficiarios se pueden automatizar en parte, y el criterio humano se queda donde hace falta.
El primer paso es pequeño: elige una tarea repetitiva, prueba una herramienta durante dos semanas y mide el tiempo que recuperas. Cuando el equipo gane confianza, amplía a la siguiente tarea. Si quieres avanzar con método y con enfoque responsable, el programa IA para ONGs y Fundaciones de Founderz —desarrollado en colaboración con Microsoft como Worldwide Training Partner— ayuda a que todo el equipo aprenda a aplicar la inteligencia artificial en su trabajo diario, con más de 700.000 alumnos que ya han recorrido ese camino.

Pablo Rodríguez
Growth Manager
Pablo es la mente que impulsa el crecimiento de Founderz. Como Chief Growth Officer, traduce ideas en estrategias concretas que amplían el impacto de todo lo que hacemos. Además, desde su faceta como profesor en EDEM y Founderz, muestra cómo el marketing y la inteligencia artificial pueden transformar negocios y aportar soluciones prácticas al entorno empresarial.