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¿Cómo es el metaverso de Facebook y qué otros mundos virtuales existen?

El metaverso es un mundo virtual tridimensional, persistente e inmersivo donde los usuarios interactúan entre sí y con objetos digitales mediante un avatar, y al que se accede con realidad virtual, realidad aumentada o una pantalla convencional. El término nació en 1992 en la novela de ciencia ficción Snow Crash, de Neal Stephenson, y saltó a los titulares globales en 2021 cuando Facebook cambió su nombre a Meta Platforms y anunció una inversión masiva en esta tecnología. Hoy el metaverso existe en forma de plataformas separadas,Roblox, Decentraland, The Sandbox, Meta Horizon, con economías propias basadas en blockchain y NFT, y la inteligencia artificial se ha convertido en la herramienta principal para producir los entornos y avatares que dan vida a estos espacios.

  • El metaverso es un mundo virtual tridimensional y persistente donde los usuarios pueden interactuar mediante un avatar usando realidad virtual, realidad aumentada o una pantalla.
  • El término metaverso nace en 1992 con la novela de ciencia ficción Snow Crash, de Neal Stephenson, mucho antes de que Facebook pasara a llamarse Meta Platforms en 2021.
  • Dentro de este universo virtual puedes trabajar, jugar, comprar terrenos virtuales, asistir a eventos y comerciar con activos digitales verificados mediante blockchain y tokens no fungibles (NFT).
  • El metaverso de Meta Horizon no cumplió las expectativas iniciales: Meta invirtió más de 36.000 millones de dólares entre 2021 y 2023 con una adopción muy inferior a la proyectada, según datos de la propia compañía.
  • La inteligencia artificial ya se usa para generar los entornos, avatares, texturas y objetos virtuales en 3D que dan vida a un mundo virtual, y son competencias que se pueden aprender de forma aplicada.

Lo que vas a sacar de aquí

  • El metaverso es un mundo virtual tridimensional y persistente donde los usuarios pueden interactuar mediante un avatar usando realidad virtual, realidad aumentada o simplemente una pantalla.
  • El término metaverso (metaverse en inglés) nace en 1992 con la novela de ciencia ficción Snow Crash, de Neal Stephenson, mucho antes de que Facebook pasara a llamarse Meta Platforms en 2021.
  • Dentro de este universo virtual puedes trabajar, jugar, comprar terrenos virtuales, asistir a eventos y comerciar con activos digitales verificados mediante blockchain y tokens no fungibles (NFT).
  • El metaverso de Meta Horizon no cumplió las expectativas iniciales, lo que dejó claro que realmente el metaverso sigue siendo un proyecto en construcción más que una realidad consolidada.
  • La inteligencia artificial ya se usa para generar los entornos, avatares, texturas y objetos virtuales en 3D que dan vida a un mundo virtual, y son competencias que se pueden aprender de forma aplicada.

Cuando Facebook cambió su nombre a Meta en 2021, el metaverso pasó de ser un término de ciencia ficción a portada de todos los medios. Muchos profesionales creativos y muchas marcas se preguntaron si debían entrar ya en este mundo virtual o esperar. Este artículo responde a lo esencial: qué es el metaverso, cómo funciona con realidad virtual y blockchain, qué se puede hacer dentro y dónde está hoy el límite entre la promesa y la realidad. También verás cómo la inteligencia artificial construye los entornos y avatares que hacen posible cualquier espacio virtual, porque ahí es donde surge la oportunidad profesional más concreta.

Cuando Facebook cambió su nombre a Meta en 2021, el metaverso pasó de ser un término de ciencia ficción a portada de todos los medios. Muchos profesionales creativos y muchas marcas se preguntaron si debían entrar ya en este mundo virtual o esperar. Este artículo cubre lo esencial: qué es el metaverso, cómo funciona con realidad virtual y blockchain, qué se puede hacer dentro y dónde está hoy el límite entre la promesa y la realidad. También verás cómo la inteligencia artificial construye los entornos y avatares que hacen posible cualquier espacio virtual, porque ahí es donde surge la oportunidad profesional más concreta.

¿Qué es el metaverso y en qué consiste?

El metaverso es un mundo virtual tridimensional, persistente e inmersivo donde los usuarios pueden interactuar entre sí y con objetos digitales a través de un avatar.

El metaverso apunta a un espacio virtual continuo que no se apaga cuando sales. Lo que ocurre dentro de un mundo virtual persiste, igual que el mundo físico sigue existiendo cuando cierras la puerta de casa. Ese carácter persistente, compartido e interactivo es lo que distingue el metaverso de una simple aplicación.

Conviene separar el concepto de la realidad actual. La idea de metaverso describe un futuro interconectado donde saltarías de un entorno virtual a otro sin fricción, llevando contigo tu avatar, tus activos digitales y tu identidad. Hoy existen muchos mundos virtuales aislados, con reglas y monedas propias, que todavía no se comunican bien entre sí. El concepto de universo digital único va por delante de la tecnología disponible.

Los usuarios pueden entrar al metaverso mediante distintos dispositivos. Un casco de realidad virtual como las gafas Quest,también conocidas como Oculus en sus versiones anteriores, ofrece la experiencia más inmersiva, pero también puedes acceder con gafas de realidad aumentada, con el móvil o con un navegador. Esa flexibilidad amplía el público potencial y permite que millones de usuarios exploren estos entornos sin necesidad del hardware más caro.

El metaverso resulta especialmente relevante para tres perfiles: profesionales creativos que diseñan estos entornos, empresas que buscan nuevos canales de venta o formación, y marcas que quieren experimentar con experiencias inmersivas antes que su competencia.

Origen del concepto: de Snow Crash de Neal Stephenson a Meta Platforms

El término metaverso no lo inventó ninguna tecnológica. Lo acuñó el escritor Neal Stephenson en 1992, en su novela de ciencia ficción Snow Crash. Allí describía un ciberespacio tridimensional donde las personas se movían con avatares, escapando de una realidad física deteriorada. La palabra combinaba «meta» y «universo», y el concepto que Stephenson esbozó resultó sorprendentemente preciso como descripción del entorno digital inmersivo y multiusuario que hoy se intenta construir.

Durante casi treinta años el metaverso vivió sobre todo en la literatura y el cine. El ciberespacio era territorio de la ficción, un mundo digital al que se asomaban novelistas y guionistas mucho antes que ingenieros. Referentes posteriores como la novela Ready Player One mantuvieron viva la idea de un universo virtual en la cultura popular, imaginando espacios donde las personas pueden interactuar a través de avatares con total libertad.

El salto al primer plano llegó en 2021, en pleno contexto de la pandemia, cuando el trabajo y la vida social remotos se aceleraron de golpe. Mark Zuckerberg anunció que Facebook pasaba a llamarse Meta Platforms y colocaba el metaverso en el centro de su estrategia. La empresa invirtió más de 36.000 millones de dólares entre 2021 y 2023 en hardware y software para hacer realidad esa visión, según los informes financieros anuales de Meta. El anuncio disparó el interés global, aunque también generó expectativas que después costó cumplir.

Ese origen literario explica bien por qué existe tanta distancia entre lo que imaginamos del metaverso y lo que la tecnología ofrece hoy.

Cómo funciona el metaverso con realidad virtual, aumentada y mixta

El metaverso funciona combinando realidad virtual, realidad aumentada, blockchain y motores de videojuego para crear un entorno virtual interactivo donde los usuarios pueden interactuar en tiempo real.

La realidad virtual (VR) sumerge al usuario en un entorno completamente digital mediante un casco. Cierras los ojos al mundo físico y tu campo de visión pasa a ser el espacio virtual. Las gafas de realidad virtual son hoy la puerta de entrada más inmersiva, aunque también la más cara: los modelos de gama media rondan los 300-500 euros, y los de gama alta superan los 1.000 euros, según listados de precio de distribuidores como Amazon España y MediaMarkt a mediados de 2026.

La realidad aumentada funciona al revés: superpone elementos digitales sobre el mundo real que ves. No te aísla, lo enriquece. Entre medias está la realidad mixta, que combina objetos digitales y físicos de forma que puedes manipularlos como si compartieran el mismo espacio. Estas tecnologías se combinan para ofrecer experiencias inmersivas de distinto grado según el dispositivo y el uso.

El videojuego ha sido la puerta de entrada natural al metaverso. Plataformas como Epic Games llevan años ofreciendo mundos persistentes con economías propias, y muchos usuarios ya sabían moverse con un avatar dentro de un mundo virtual antes de oír la palabra metaverso. Los motores gráficos de los videojuegos, sostenidos por la potencia de la computación en la nube, son la base técnica de casi cualquier metaverso actual.

A estas capas se suma la blockchain y el enfoque web3, que aportan la infraestructura para la propiedad y el intercambio de activos digitales dentro de una economía virtual. Es la pieza que permite que lo que compras dentro del metaverso sea verificable y esté registrado de forma descentralizada, sin depender de una autoridad central.

El papel de blockchain, web3 y los tokens no fungibles para descentralizar activos digitales

La blockchain, o cadena de bloques, es un registro distribuido que verifica quién posee cada activo digital sin depender de una autoridad central. Su función en el metaverso es descentralizar la propiedad: no es una empresa la que dice que algo es tuyo, sino un registro compartido que cualquiera puede consultar. Esta lógica es el corazón de la visión web3 aplicada a la economía digital.

Aquí entra la diferencia entre lo fungible y lo no fungible. Un bien fungible es intercambiable por otro idéntico, como una moneda o una criptomoneda. Un token no fungible (NFT) es único e irrepetible, y por eso sirve para certificar la propiedad de un objeto concreto dentro del espacio digital. Los NFT se han convertido en la unidad básica de propiedad de estos entornos virtuales.

En un mundo virtual, los NFT permiten poseer y comerciar con:

  • Terrenos virtuales dentro de un espacio concreto del metaverso.
  • Objetos y ropa para personalizar tu avatar.
  • Obras de arte digital y coleccionables en galerías de arte virtuales.
  • Accesos o entradas a eventos y experiencias.

Esta economía virtual se apoya en criptomonedas para las transacciones. La promesa es que tus activos digitales viajen contigo entre plataformas, aunque esa interoperabilidad todavía es más excepción que norma. Las empresas pueden ofrecer productos y servicios digitales directamente dentro de estos espacios, abriendo nuevas oportunidades de negocio en la economía digital.

Qué se puede hacer en el metaverso: productos y servicios para individuos y empresas

Dentro de un mundo virtual puedes hacer bastante más que jugar. El metaverso ofrece al individuo la posibilidad de socializar con amigos representados por su avatar, asistir a conciertos en espacios de entretenimiento compartidos, visitar exposiciones en galerías de arte o probarte ropa virtual antes de comprarla en el mundo físico. Los usuarios pueden interactuar entre sí en tiempo real de forma virtual, algo que ninguna web plana permite.

Para las empresas, el metaverso ofrece canales para presentar productos y servicios de formas nuevas. Los propios usuarios pueden convertirse en creadores de contenido y de economía dentro de estas plataformas. Estos son los usos más consolidados:

Caso de uso Qué aporta en el metaverso Ejemplo concreto
Comercio y retail Tiendas virtuales y prueba de producto Probar unas zapatillas en tu avatar antes de comprarlas
Marketing y marca Experiencias inmersivas de campaña Un evento de lanzamiento en un espacio virtual propio
Formación Simulaciones seguras y repetibles Practicar un procedimiento sin riesgo real
Eventos Aforos sin límite físico Conciertos y ferias con público global
Sector inmobiliario Visitas y venta de bienes inmuebles y terrenos virtuales Recorrer un edificio antes de construirlo

En el terreno de la colaboración, Microsoft ha planteado su enfoque de reuniones y trabajo en equipo dentro de entornos inmersivos, integrando avatares en herramientas de trabajo que ya usan millones de usuarios profesionales. La idea es reducir la distancia entre el trabajo remoto y la sensación de estar en la misma sala, creando experiencias más cercanas a la presencia física. Las empresas pueden también ofrecer servicios de formación y simulación dentro de estos espacios de trabajo virtuales en 3D, con un retorno medible.

El valor real depende del sector. Para formación y simulación, el retorno es claro. Para el comercio minorista masivo, la adopción todavía es limitada porque exige que el cliente tenga el hardware adecuado.

Cómo la inteligencia artificial construye los mundos virtuales del metaverso

Construir un entorno virtual completo era, hasta hace pocos años, un trabajo lento y caro. Un equipo modelaba a mano cada objeto tridimensional, pintaba texturas superficie a superficie y animaba los avatares durante semanas. Un solo espacio inmersivo podía consumir meses de producción.

La inteligencia artificial ha acortado esos plazos de forma sustancial. Un equipo creativo puede hoy generar el concepto visual de un mundo virtual completo a partir de descripciones en lenguaje natural, y luego refinarlo. La parte repetitiva del modelado se acelera. La parte que pide criterio artístico sigue siendo del profesional. El metaverso puede crecer más rápido en contenidos y en variedad de entornos gracias a estas herramientas.

Un ejemplo concreto: un estudio pequeño puede generar el concept art de un espacio virtual, sus texturas y las voces de sus avatares en una fracción del tiempo que requería el proceso manual, un proceso que podía llevar varias semanas de iteraciones según el alcance del proyecto,. Según el informe Generative AI and the Creative Economy de Adobe (2024), los profesionales que integran IA generativa en su flujo de trabajo tienden a reducir el tiempo dedicado a primeras versiones y variaciones, aunque los resultados varían según la herramienta y el tipo de activo.

Estas son competencias que se pueden aprender de forma aplicada, sin necesidad de programar. El reto no es dominar la teoría, sino saber qué pedirle a cada herramienta y cuándo confiar en lo que devuelve. Si te interesa crear entornos y avatares para el metaverso con IA generativa, ese es el punto de partida más práctico en este campo.

Herramientas de IA para crear entornos y avatares virtuales en 3D

Estas son las herramientas que un profesional creativo puede usar para producir elementos virtuales en 3D y construir un mundo virtual completo, con una función distinta en cada fase del proceso:

Herramienta Para qué sirve en el metaverso Tipo de input
Midjourney Concept art de entornos y estilos visuales Prompt de texto
Recraft Assets, iconos y texturas coherentes Prompt de texto
Freepik AI Recursos gráficos y variaciones rápidas Texto o imagen base
Runway / Kling Vídeo y animación de espacios inmersivos Texto o imagen
ElevenLabs Voces realistas para avatares Texto a voz
Adobe Firefly Composición y edición de imagen final Texto o imagen

Estas herramientas permiten personalizar cada elemento del espacio digital, desde la iluminación de un entorno hasta el vestuario de un avatar, y permiten a los usuarios crear experiencias inmersivas con mayor rapidez. Si quieres profundizar en cómo aplicarlas a otros contextos, te puede interesar esta guía sobre herramientas de IA para redes sociales. Varias ofrecen versiones de prueba o planes gratuitos limitados para empezar a experimentar. Sus capacidades cambian con frecuencia, así que conviene verificar la versión actual antes de decidir cuál usar.

Ejemplos de metaversos actuales: Roblox, Decentraland, The Sandbox y Horizon

No existe un único metaverso. Existen muchos metaversos separados, cada uno con su propuesta. Second Life fue el precedente pionero: un mundo virtual social lanzado en 2003, con economía propia, que anticipó buena parte de lo que hoy llamamos metaverso y demostró que las personas pueden explorar entornos digitales persistentes con sus propios avatares durante años.

Estos son los ejemplos de metaversos más relevantes hoy:

  • Roblox. Más plataforma de creación que metaverso cerrado. Sus usuarios crean y juegan a experiencias hechas por otros usuarios, con una economía basada en su moneda virtual. Roblox superó los 80 millones de usuarios activos diarios en 2023, según sus informes trimestrales. Es uno de los entornos digitales multiusuario más activos del mundo.
  • Decentraland. Universo virtual descentralizado sobre blockchain, donde puedes comprar terrenos virtuales representados por NFT y construir sobre ellos. Es uno de los referentes del metaverso web3.
  • The Sandbox. Con un modelo de propiedad similar al de Decentraland, estilo visual de bloques y fuerte presencia de marcas que compran parcelas virtuales para crear experiencias. The Sandbox es especialmente activo en colaboraciones con empresas que quieren explorar el universo virtual.
  • Meta Horizon. La apuesta de Meta Platforms, centrada en experiencias sociales y de trabajo mediante sus gafas de realidad virtual. Horizon es el proyecto más visible del metaverso corporativo, aunque su adopción ha sido inferior a la prevista.

La gran limitación es la interoperabilidad. Un objeto que compras en un metaverso rara vez funciona en otro. Cada plataforma es hoy una isla, lo que contradice la idea original de un espacio virtual único e interconectado donde el metaverso funcione como un universo digital unificado.

Límites del metaverso: entre el hype y la realidad

El caso de Meta Horizon marcó un punto de inflexión. La inversión fue enorme,más de 36.000 millones de dólares entre 2021 y 2023, según los informes financieros de Meta, y la adopción, muy por debajo de lo esperado. Ese desajuste dejó claro que el metaverso avanza más despacio de lo que prometían los anuncios de 2021.

Los principales frenos son concretos:

  • Coste del hardware. Un buen casco de realidad virtual sigue siendo caro y muchos usuarios no lo tienen. Los dispositivos de realidad inmersiva todavía no son de consumo masivo.
  • Adopción lenta. Sin masa crítica de personas dentro, un mundo virtual social pierde gran parte de su sentido. Los millones de usuarios que requiere un metaverso masivo tardarán en llegar.
  • Regulación pendiente. Faltan marcos claros sobre propiedad digital, moderación y responsabilidad dentro de estos entornos.
  • Privacidad y seguridad de los usuarios. Los dispositivos inmersivos recogen datos especialmente sensibles: movimientos oculares, expresiones faciales, patrones de desplazamiento y voz en tiempo real. Esa capa de datos biométricos no está cubierta de forma uniforme por los marcos de protección de datos actuales en la Unión Europea, donde el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) clasifica los datos biométricos como categoría especial de datos. Las empresas que operen espacios virtuales con usuarios europeos deberán definir con precisión qué datos recogen, con qué base legal y durante cuánto tiempo los conservan, antes de lanzar cualquier experiencia inmersiva de carácter comercial.

La inteligencia artificial ayuda a producir los mundos virtuales y a crear experiencias más ricas, pero no resuelve la adopción, ni el coste del hardware, ni la regulación. Ahí el metaverso puede avanzar más despacio.

El metaverso no sustituye al mundo físico ni al mundo digital que ya usas. Hoy funciona bien para nichos concretos como formación, simulación y experiencias de marca. Como espacio universal donde vivir y trabajar de forma virtual, sigue siendo un proyecto en construcción.

Preguntas frecuentes sobre el metaverso

¿Qué es el metaverso y en qué consiste?
El metaverso es un mundo virtual tridimensional, persistente e inmersivo donde los usuarios interactúan entre sí y con objetos digitales mediante un avatar, accesible con realidad virtual, realidad aumentada o una pantalla convencional. Combina tecnologías de videojuego, blockchain e inteligencia artificial para generar un espacio virtual continuo que no se apaga cuando sales, a diferencia de una aplicación convencional.

¿Qué se puede hacer en el metaverso?
Dentro del metaverso puedes socializar, jugar, trabajar, asistir a eventos, comprar productos y servicios y comerciar con activos digitales. Como individuo, socializas o te pruebas ropa virtual. Como empresa, puedes montar tiendas, campañas de marketing o formaciones inmersivas. También puedes comprar terrenos virtuales verificados mediante NFT y construir experiencias sobre ellos.

¿Cómo se accede al metaverso?
Se accede mediante distintos dispositivos según el nivel de inmersión que busques. Un casco de realidad virtual ofrece la experiencia más inmersiva. Las gafas de realidad aumentada superponen elementos digitales sobre el mundo real. También puedes entrar desde el móvil o el navegador en muchas plataformas. Necesitas crear una cuenta y un avatar en el metaverso concreto al que quieras acceder.

¿Es el metaverso lo mismo que la realidad virtual?
No. La realidad virtual es una tecnología que te sumerge en un entorno digital mediante un casco. El metaverso es un concepto más amplio: un mundo virtual persistente y compartido que puede usar realidad virtual, pero también realidad aumentada, realidad mixta, blockchain y una simple pantalla. La realidad virtual es una de las puertas de entrada al metaverso, no el metaverso en sí.

¿Cuándo será una realidad el metaverso?
No hay una fecha clara. El concepto de metaverso interconectado y masivo sigue siendo un proyecto en construcción. Frenan su llegada el coste del hardware, la adopción lenta, la falta de interoperabilidad entre plataformas y la regulación pendiente. Hoy funciona en nichos concretos como formación, simulación y experiencias de marca, pero como espacio universal todavía queda camino.

¿Cómo se puede crear valor en el metaverso con inteligencia artificial?
La inteligencia artificial permite generar los entornos, avatares, texturas y objetos virtuales en 3D que dan vida a un mundo virtual en menos tiempo que el modelado manual. Un profesional creativo puede producir concept art con Midjourney, texturas con Recraft y voces de avatar con ElevenLabs. El valor está en dominar estas herramientas para construir experiencias inmersivas más rápido y con menor coste.

Tu próximo paso: crea para el metaverso con inteligencia artificial

Entender el metaverso es un buen inicio, pero el valor profesional está en saber crear dentro de él. Las marcas y estudios que hoy experimentan con mundos virtuales necesitan personas capaces de producir entornos, avatares y assets con IA generativa, no solo de explicar qué es el metaverso.

Esa es exactamente la brecha que cubre el Máster en IA para Creativos de Founderz, donde aprendes a aplicar herramientas como Midjourney, Runway o ElevenLabs a proyectos reales. Founderz es una plataforma de formación en IA con más de 700.000 alumnos, que trabaja en colaboración con Microsoft.

La pregunta no es si el metaverso se va a construir con inteligencia artificial. Es si quieres aprender a construirlo antes que los demás. Si este artículo te ha resultado útil, el siguiente paso natural es formarte en las herramientas que ya producen estos entornos.

Pau Garcia-Milà

Cofounder & Co-CEO

Conoce a Pau Garcia-Milà, emprendedor desde los 17 años, divulgador de innovación en redes sociales y cofundador y co-CEO de Founderz. Con una amplia trayectoria en el ámbito tecnológico, Pau trabaja para inspirar a miles de personas y transformar la educación, adaptándola a los desafíos del presente y del futuro.